La periferia puede operar como un lugar de ocultamiento, un espacio de olvido donde la tragedia es común, cotidiana y fácilmente imperceptible, lo periférico implica la invisibilidad, la negación de lo otro, por ello estas grafías de la luz pretenden desde los sujetos al margen, mostrar sus lugares de enunciación. En el trayecto existe el recorrido, el viaje y sus paisajes, los paisajes humanos, documentos humanos, documentos fotográficos, evidencias del migrar. El sedimento implica lo estático, lo depositado, quietud en el tiempo y en el espacio, del tiempo y del espacio específico capturado en la toma fotográfica como evidencia de eso otro que somos, es esta una condición de la imagen fotográfica como documento, como texto sentipensante que nos invita a la reflexión de nuestro tiempo y de nuestros espacios. En la bidimensionalidad de la fotografía están estas periferias fotográficas, soporte y mensaje al mismo tiempo, de un mensaje humano, social, político y ambiental.
William Andrés Aguirre Cortés